A continuación recogemos una serie de reglas que
le recomendamos seguir para conseguir que la alimentación de su
animal sea la adecuada:
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Mantener siempre una dieta equilibrada:
esto es, variar los alimentos del caballo, vigilando que no
sólo coma hierba o pienso.
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Darle gran número de comidas pero cada una
de ellas de poca cantidad: el estado natural del caballo
le hace comer prácticamente de forma constante, nunca debemos
dejarle más de ocho horas seguidas sin comer. Pero sin darle
gran cantidad en cada una de las comidas.
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Cree una rutina y sígala: los caballos
son animales de costumbres, cualquier cambio en el horario de
sus comidas de puede llegar producirles una alteración intestinal.
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No haga cambios repentinos en la dieta:
podrían producir trastornos intestinales en el animal.
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Tenga preparada constantemente agua limpia
y fresca: debemos darle agua antes de las comidas. El agua
es fundamental para el caballo ya que supone un 60% de su peso
corporal y además la utiliza para la digestión.
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No oblige al caballo a realizar fuertes trabajos
o a viajar justo después de comer.
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Mantenga limpias todas las zonas de almacenaje
de la comida.
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Intente que el heno permanezca siempre seco.
- Vigile la calidad de todos los alimentos.
